En el mes de mayo se llevó a cabo XVII Festival Universitario de Teatro que organiza la Universidad Autónoma de Baja California en el estado. El evento permite a la comunidad contar con una oferta atractiva de teatro y muestra el trabajo más representativo que se produce en la región.
A continuación, la apreciación de cinco de las obras presentadas en el festival.
Una vez más por favor
Compañía Nacional de Teatro
Distrito Federal
Distrito Federal
El
pasado 10 de mayo La Compañía Nacional de Teatro (CNT) inauguró el XVII Festival Universitario de Teatro en
Tijuana con la puesta en escena Una
vez más por favor, bajo la Dirección de Mario Espinoza y la Dramaturgia de Michael
Tremblay, la obra aborda la relación filial entre un hijo y su madre.
Tiene por elenco a
la reconocida actriz Angelina Peláez en
donde es homenajeada en esta propuesta escénica;
junto a ella, Arturo Beristain personifica al hijo apegado que narra su vida al lado de una madre que goza de una
gran imaginación. Es un texto rico en imágenes con estructura progresiva en
donde el autor, hace uso de saltos en el tiempo, en ellos, los personajes del
presente, tiran constantemente una
cuerda hacia el pasado y transportan una y otra vez, recuerdos que impregnan el curso de la historia.
El texto resulta ser
un homenaje póstumo a la figura materna ya extinguida. El tema y su tratamiento
es un asunto pendiente entre madre e hijo con la muerte como testigo; es una
historia inminente, una trayectoria de vida.
Los actores crean
personajes auténticos, puntuales y certeros, congruentes
a la maestría que los distingue; la faena de lograrlo reside en la sencillez de
los mismos. Rodeándolos de amor y humor
para que la escena fluya.
La Dirección es
precisa, tan exacta que podría calificarse como no arriesgada hasta la última
vuelta de tuerca, donde la propuesta plástica se desborda. La significación de
los colores y las formas resulta tan específica que conlleva a una
transversalidad muy interesante entre Escenografía y Dirección; la relación
sucede de una manera sutil y continua, a ritmo sosegado, hasta un clímax de
peso y color.
Al final, la
propuesta escénica en su conjunto, calza perfecta lo que la historia necesita.
El Cazador de Gringos
Mexicali a Secas
Tijuana
El pasado 13 de mayo el grupo Mexicali a Secas presentó en el XVII
Festival Universitario de Teatro El
Cazador de gringos de Daniel Serrano bajo la Dirección de Ángel Norzagaray;
la obra aborda los temas Migración y Espera de una forma llevadera en donde
ambas actúan cual fuerzas contrarias que tiran hacia su propio territorio,
creando así, un eje central donde convive una resistencia ambivalente, la
frontera.
El autor nos cuenta desde lo más cotidiano una
realidad que colinda en el margen de lo increíble y utiliza como transversal, la constante del juego
de los contrarios, logrando con él una medida perfecta entre cordura e
insensatez. Es una obra que cuenta la historia al revés y hacia dentro, que nos llevan al interior personal de cada
personaje.
A El
Cazador de gringos, lo ronda el reclamo escondido del Ser de frontera, ese
hálito de contradicción entre deseo y
coraje que se presenta en el cruce de la garita al más allá, donde sólo existe
la consumación arbitraria de la pasión pronunciada en otro idioma, el otro
lado.
En cuanto al montaje, la propuesta que realiza el Director deja
escuchar la voz del Dramaturgo y viceversa, es un trabajo que con
vitalidad, propone un vaivén entre ambos
creadores. Los actores, brillantes ejecutantes, crean personajes con entraña
que logran guiñarle el ojo al alma del público; viajan al centro de su deseo
para encontrarse con sí mismos frente a frente y así reconocer una realidad
inquebrantable con la que hay que pegarse un tiro arriba del escenario.
El
Cazador de Gringos es un texto
rico en imágenes que es bien aprovechado en la representación, el Director no
deja escapar las palabras y logra hacer florecer la poesía en escena.
El montaje de la compañía Mexicali a Secas bajo la dirección de Ángel Norzagaray es un
trabajo preciso, calibrado en la puntualidad de texto e imagen, articulado
desde la honestidad del quehacer escénico; Y es que a un montaje como éste,
sólo hay que ajustarle una cosa, el público.
Alumnos
de la Licenciatura en Teatro, UABC
Tijuana
El miércoles 15 de mayo un grupo de alumnos potenciales
a egresar de la Licenciatura en Teatro de la Universidad Autónoma de Baja
California, presentaron como examen final el montaje Odio a los putos mexicanos, de
Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio bajo la dirección de Mario Cantú
Toscano.
Si bien la obra se presentó en el marco del
Festival Universitario de Teatro, debe considerarse que se trata de un trabajo final, pese a que cuenta
con todo el equipo técnico y de producción - precisamente para enfrentar a los
alumnos a la realidad de un montaje en tiempo y forma-, no deja de ser el
primer acercamiento profesional como grupo que corre a manos del equipo conformado
por cuestiones de generación y no de elección. Las críticas y observaciones
aquí presentes se otorgan tomando en cuenta los parámetros pertinentes.
En cuanto a la elección del texto, es un extraordinario
acierto haber seleccionado a LEGOM, ya que en esta obra el autor propone un
universo de posibilidades, abre su historia para la creación ilimitada y lecturas
infinitas. La Migración, Racismo y Discriminación son la línea por donde
transitan los personajes. Entre las cualidades de la obra se encuentra, la
pericia de entretejer diálogos incógnitos con el hilo de humor ácido y
caricaturesco. En cuanto al texto sobre el escenario, puede que el contexto
impida que los incipientes histriones posean a los personajes; sea explicado por
la interacción y codificación en el
espacio geográfico de frontera, que impide y dota a la misma ficción de
realidad. Puede o no serlo.
Las actuaciones no alcanzan a llegar. No se
perciben personajes auténticos, aunque si se aprecian atisbos, pequeñas
señales en momentos breves e
incontinuos, que proceden siempre de los mismos elementos, que por cierto, mantienen
las participaciones más breves. Se advierte un elenco desnivelado en cuanto a
peso escénico y parlamentos.
La propuesta de
dirección es estática. Al evitar cambios y desplazamientos; el director opta
por mantener a los personajes en un mismo lugar realizando una sola acción;
decide que no deben salir de escena, y
la proposición es muy válida, incluso arriesgada; al elegir detener la acción, le
apuesta todo a la creación en los actores y se apoya directamente en el texto,
propone contrarrestar el dinamismo de los parlamentos con la estática
visual, y aunque esto debería arrojarnos
un resultado bastante compensado, no sucede.
Se espera que el
estreno de un trabajo como éste se realice dentro del Festival Universitario de Teatro, pero habría que revalorar el
lugar, ya que, al colocarlos a la par de
grupos establecidos y con trayectoria, los alumnos y su proyecto final resultan desestimados.
El Método Gronhölm
Tijuana
Hace Teatro
Tijuana
Existen diferentes
objetivos para realizar teatro en nuestro país; El Método Gronhölm, montaje de Tijuana Hace Teatro, es un trabajo
que cumple con una de las propuestas principales del colectivo: La creación de
nuevos públicos. Al ser una obra que
media entre la producción espectacular y el teatro de nuestros tiempos, el
resultado que arroja con un público cautivo es extraordinario, ya que el
intercambio entre lo conocido y lo nuevo, sucede de manera gradual y al
espectador se le ve contento y deseoso de volver al teatro.
El montaje está
plagado de aciertos, el mayor es la producción; resulta muy atractiva desde la
plasticidad hasta su ejecución; en ella, los elementos circundantes giran en
torno a la primera para crear un trabajo limpio y cuidadoso en los detalles.
Si bien el texto no
es del todo vigente, funciona muy bien porque logra atrapar al público con el
seductor recurso del juego de posibilidades; éste último, bien resuelto con un notable
punto a favor: extraordinario manejo del ritmo; en la obra se giran tuercas con
peripecias oportunas que generan un equilibrio muy ameno para el espectador.
El montaje es muy agradable
visualmente. La producción lanza la propuesta hacia un teatro mas comerciable,
objetivo que es alcanzado con buenos resultados; El Método Gronhölm es capaz
de atrapar y enamorar al nuevo público.
Las actuaciones son corresponden
al montaje. Los conflictos de los personajes no alcanzan a caer del todo, y
puede ser efecto de la dirección, que busca justificar la historia de los no
actores. En este aspecto, se advierte que el trabajo en su conjunto está
enfocado a cuidar hasta el mínimo detalle; es por ello, que la participación de
los histriones se suma al conjunto, y resultan interpretaciones acordes al tipo
de producción.
La dirección es
pulcra y discreta; su mayor hallazgo reside en la nivelación exacta entre los
siguientes tres aspectos: Gran producción, Actuación adecuada y Dirección oportuna.
Hamlet (o El Jardín de las suspicacias)
La
Sirena Producciones
Distrito
Federal
El pasado 18 de mayo
se efectuó el cierre del XVII Festival Universitario de Teatro en Tijuana con Hamlet (o El Jardín de las Suspicacias)
de La Sirena Producciones, el trabajo
es un montaje extraordinario, goza de integridad y plenitud en todos los
elementos escénicos.
Se augura buena
fortuna a cualquier adaptación del ilustre Shakespeare, tratándose de Hamlet o el eterno dilema entre
el ser o no ser, no debe caber excepción; en esta ocasión, el trabajo que
realiza el equipo nos muestra un proceso
creativo arduo y comprometido. Se perciben fundamentos en todas las piezas que
intervienen, todas sustentan la escena.
Desde la
dramaturgia, Carlos Valencia captura la esencia del tormento del personaje y lo
traslada a un contexto actual; logra el intercambio entre la universalidad y la
particularidad; traza una línea, que va punzante, del dilema ancestral a una
realidad inminente, corta y expone, abre una herida íntima para cualquier ser
humano.
Para hablar de la
actuación, primero debo decir, que uno como espectador agradece desde el alma
que haya gente que se dedique con su vida al teatro y que su preocupación
fundamental sea la honestidad sobre el escenario, de esto, Hamlet está cargado.
El montaje se presenta entero, sin fugas ni absurdas pretensiones; a un trabajo
como éste, uno le puede ver los huesos,
percibir en su articulación la perfecta progresión obtenida por medio del
trabajo y la pasión.
Dirigir un buen
texto con actores comprometidos y talentosos advierten un resultado excepcional
que muchas veces se queda en el camino, esta vez, Ignacio Escárcega trasciende en la interpretación; logro que comparte con
los histriones en un flujo circular en el que intervienen todas las propuestas creativas,
engendrando así, un fruto colectivo.
En El jardín de las suspicacias la desgracia
y la fortuna se comparten, un vicio en la voz de Hamlet puede ser justificado
para el personaje pero no para el actor y en el epílogo, una última acción bien
podría omitirse y la historia conservaría su brillante composición. Con sólo dos detalles - que bien pueden ser
cuestión de apreciación o de gusto- la obra transita por la delgada línea de la
perfección.
Chantal Torres Montañez.
Tijuana, B.C.
Mayo 2013




