lunes, 27 de mayo de 2013

XVII Festival Universitario de Teatro

En el mes de mayo se llevó a cabo XVII Festival Universitario de Teatro que organiza la Universidad Autónoma de Baja California en el estado. El evento permite a la comunidad contar con una oferta atractiva de teatro y muestra el trabajo más representativo que se produce en la región.
 
A continuación, la apreciación de cinco de las obras presentadas en el festival.  
 
 
Una vez más por favor
 
 
Compañía Nacional de Teatro
Distrito Federal

El pasado 10 de mayo La Compañía Nacional de Teatro (CNT) inauguró el XVII Festival Universitario de Teatro en Tijuana con la puesta en escena Una vez más por favor, bajo la Dirección de Mario Espinoza y la Dramaturgia de Michael Tremblay, la obra aborda la relación filial entre un hijo y su madre.

Tiene por elenco a la reconocida actriz  Angelina Peláez en donde es homenajeada  en esta propuesta escénica; junto a ella, Arturo Beristain personifica al hijo apegado que narra  su vida al lado de una madre que goza de una gran imaginación. Es un texto rico en imágenes con estructura progresiva en donde el autor, hace uso de saltos en el tiempo, en ellos, los personajes del presente,   tiran constantemente una cuerda hacia el pasado y transportan una y otra vez, recuerdos  que impregnan el curso de la historia.

El texto resulta ser un homenaje póstumo a la figura materna ya extinguida. El tema y su tratamiento es un asunto pendiente entre madre e hijo con la muerte como testigo; es una historia inminente, una trayectoria de vida.

Los actores crean personajes auténticos, puntuales y certeros, congruentes a la maestría que los distingue; la faena de lograrlo reside en la sencillez de los mismos.   Rodeándolos de amor y humor para que la escena fluya.

La Dirección es precisa, tan exacta que podría calificarse como no arriesgada hasta la última vuelta de tuerca, donde la propuesta plástica se desborda. La significación de los colores y las formas resulta tan específica que conlleva a una transversalidad muy interesante entre Escenografía y Dirección; la relación sucede de una manera sutil y continua, a ritmo sosegado, hasta un clímax de peso y color.

Al final, la propuesta escénica en su conjunto, calza perfecta lo que la historia necesita.






El Cazador de Gringos

 
Mexicali a Secas
Tijuana

El pasado 13 de mayo el grupo Mexicali a Secas presentó en el XVII Festival Universitario de Teatro El Cazador de gringos de Daniel Serrano bajo la Dirección de Ángel Norzagaray; la obra aborda los temas Migración y Espera de una forma llevadera en donde ambas actúan cual fuerzas contrarias que tiran hacia su propio territorio, creando así, un eje central donde convive una resistencia ambivalente, la frontera.

El autor nos cuenta desde lo más cotidiano una realidad que colinda en el margen de lo increíble  y utiliza como transversal, la constante del juego de los contrarios, logrando con él una medida perfecta entre cordura e insensatez. Es una obra que cuenta la historia al revés y hacia dentro,  que nos llevan al interior personal de cada personaje.

A El Cazador de gringos, lo ronda el reclamo escondido del Ser de frontera, ese hálito de  contradicción entre deseo y coraje que se presenta en el cruce de la garita al más allá, donde sólo existe la consumación arbitraria de la pasión pronunciada en otro idioma, el otro lado.

En cuanto al montaje,  la propuesta que realiza el Director deja escuchar la voz del Dramaturgo y viceversa, es un trabajo que con vitalidad,  propone un vaivén entre ambos creadores. Los actores, brillantes ejecutantes, crean personajes con entraña que logran guiñarle el ojo al alma del público; viajan al centro de su deseo para encontrarse con sí mismos frente a frente y así reconocer una realidad inquebrantable con la que hay que pegarse un tiro arriba del escenario.

El Cazador de Gringos es un texto rico en imágenes que es bien aprovechado en la representación, el Director no deja escapar las palabras y logra hacer florecer la poesía en escena.

El montaje de la compañía Mexicali a Secas bajo la dirección de Ángel Norzagaray es un trabajo preciso, calibrado en la puntualidad de texto e imagen, articulado desde la honestidad del quehacer escénico; Y es que a un montaje como éste, sólo hay que ajustarle una cosa, el público.

 
 
 
 
Odio a los putos mexicanos
 
Alumnos de la Licenciatura en Teatro, UABC
Tijuana
El miércoles 15 de mayo un grupo de alumnos potenciales a egresar de la Licenciatura en Teatro de la Universidad Autónoma de Baja California, presentaron como examen final el montaje Odio a los putos mexicanos, de  Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio bajo la dirección de Mario Cantú Toscano.
Si bien la obra se presentó en el marco del Festival Universitario de Teatro, debe considerarse  que se trata de un trabajo final, pese a que cuenta con todo el equipo técnico y de producción - precisamente para enfrentar a los alumnos a la realidad de un montaje en tiempo y forma-, no deja de ser el primer acercamiento profesional como grupo que corre a manos del equipo conformado por cuestiones de generación y no de elección. Las críticas y observaciones aquí presentes se otorgan tomando en cuenta los parámetros pertinentes.
 
En cuanto a la elección del texto, es un extraordinario acierto haber seleccionado a LEGOM, ya que en esta obra el autor propone un universo de posibilidades, abre su historia para la creación ilimitada y lecturas infinitas. La Migración, Racismo y Discriminación son la línea por donde transitan los personajes. Entre las cualidades de la obra se encuentra, la pericia de entretejer diálogos incógnitos con el hilo de humor ácido y caricaturesco. En cuanto al texto sobre el escenario, puede que el contexto impida que los incipientes histriones posean a los personajes; sea explicado por la interacción y codificación  en el espacio geográfico de frontera, que impide y dota a la misma ficción de realidad. Puede o no serlo.  
 
Las actuaciones no alcanzan a llegar. No se perciben personajes auténticos, aunque si se aprecian atisbos, pequeñas señales  en momentos breves e incontinuos, que proceden siempre de los mismos elementos, que por cierto, mantienen las participaciones más breves. Se advierte un elenco desnivelado en cuanto a peso escénico y parlamentos.
 
La propuesta de dirección es estática. Al evitar cambios y desplazamientos; el director opta por mantener a los personajes en un mismo lugar realizando una sola acción; decide  que no deben salir de escena, y la proposición es muy válida, incluso arriesgada; al elegir detener la acción, le apuesta todo a la creación en los actores y se apoya directamente en el texto, propone contrarrestar el dinamismo de los parlamentos con la estática visual,  y aunque esto debería arrojarnos un resultado bastante compensado, no sucede. 
Se espera que el estreno de un trabajo como éste se realice dentro del Festival Universitario  de Teatro, pero habría que revalorar el lugar,  ya que, al colocarlos a la par de grupos establecidos y con trayectoria, los alumnos  y su proyecto final resultan  desestimados.  
 
 
 
El Método Gronhölm
 
Tijuana Hace Teatro
Tijuana
Existen diferentes objetivos para realizar teatro en nuestro país; El Método Gronhölm, montaje de Tijuana Hace Teatro, es un trabajo que cumple con una de las propuestas principales del colectivo: La creación de nuevos públicos.  Al ser una obra que media entre la producción espectacular y el teatro de nuestros tiempos, el resultado que arroja con un público cautivo es extraordinario, ya que el intercambio entre lo conocido y lo nuevo, sucede de manera gradual y al espectador se le ve contento y deseoso de volver al teatro.
El montaje está plagado de aciertos, el mayor es la producción; resulta muy atractiva desde la plasticidad hasta su ejecución; en ella, los elementos circundantes giran en torno a la primera para crear un trabajo limpio y cuidadoso en los detalles.

 
Si bien el texto no es del todo vigente, funciona muy bien porque logra atrapar al público con el seductor recurso del juego de posibilidades; éste último, bien resuelto con un notable punto a favor: extraordinario manejo del ritmo; en la obra se giran tuercas con peripecias oportunas que generan un equilibrio muy ameno para el espectador.

 
El montaje es muy agradable visualmente. La producción lanza la propuesta hacia un teatro mas comerciable, objetivo que es alcanzado con buenos resultados; El Método Gronhölm es  capaz de atrapar y enamorar al nuevo público.

 
Las actuaciones son corresponden al montaje. Los conflictos de los personajes no alcanzan a caer del todo, y puede ser efecto de la dirección, que busca justificar la historia de los no actores. En este aspecto, se advierte que el trabajo en su conjunto está enfocado a cuidar hasta el mínimo detalle; es por ello, que la participación de los histriones se suma al conjunto, y resultan interpretaciones acordes al tipo de producción.

 
La dirección es pulcra y discreta; su mayor hallazgo reside en la nivelación exacta entre los siguientes tres aspectos: Gran producción, Actuación adecuada y Dirección oportuna.



Hamlet (o El Jardín de las suspicacias)

 
La Sirena Producciones
Distrito Federal

El pasado 18 de mayo se efectuó el cierre del XVII Festival Universitario de Teatro en Tijuana con Hamlet (o El Jardín de las Suspicacias) de La Sirena Producciones, el trabajo es un montaje extraordinario, goza de integridad y plenitud en todos los elementos escénicos.

Se augura buena fortuna a cualquier adaptación del ilustre Shakespeare,  tratándose de Hamlet o el eterno dilema entre el ser o no ser, no debe caber excepción; en esta ocasión, el trabajo que realiza el equipo nos  muestra un proceso creativo arduo y comprometido. Se perciben fundamentos en todas las piezas que intervienen, todas sustentan la escena.

Desde la dramaturgia, Carlos Valencia captura la esencia del tormento del personaje y lo traslada a un contexto actual; logra el intercambio entre la universalidad y la particularidad; traza una línea, que va punzante, del dilema ancestral a una realidad inminente, corta y expone, abre una herida íntima para cualquier ser humano.

Para hablar de la actuación, primero debo decir, que uno como espectador agradece desde el alma que haya gente que se dedique con su vida al teatro y que su preocupación fundamental sea la honestidad sobre el escenario, de esto, Hamlet está cargado. El montaje se presenta entero, sin fugas ni absurdas pretensiones; a un trabajo como éste,  uno le puede ver los huesos, percibir en su articulación la perfecta progresión obtenida por medio del trabajo y la pasión.

Dirigir un buen texto con actores comprometidos y talentosos advierten un resultado excepcional que muchas veces se queda en el camino, esta vez,  Ignacio Escárcega trasciende  en la interpretación; logro que comparte con los histriones en un flujo circular en el que  intervienen todas las propuestas creativas, engendrando así, un fruto colectivo.

En El jardín de las suspicacias la desgracia y la fortuna se comparten, un vicio en la voz de Hamlet puede ser justificado para el personaje pero no para el actor y en el epílogo, una última acción bien podría omitirse y la historia conservaría su brillante composición.  Con sólo dos detalles - que bien pueden ser cuestión de apreciación o de gusto- la obra transita por la delgada línea de la perfección. 


Chantal Torres Montañez.

Tijuana, B.C.

Mayo 2013