sábado, 1 de octubre de 2011

CORTO TEATRO



Dramaturgia Joven de Baja California

Aqui les dejo el link de la pubicacion. Vale la pena leerla.



Turururun.


Mujer de 32 años

Viste arreglada, vestido corto, medias, tacones muy altos, peluca…
Mientras habla, irá quitándose la ropa, el maquillaje, la peluca, las pestañas, irá limpiándose la cara para convertirse en quien verdad es.


Y eso que nada mas me aventé medio turno… estos pinches zapatos siempre me hacen ampollas, no sé porque me los sigo poniendo (Los avienta) … ah si… lo bueno es que hoy es el gran día, una bañadita y voy a estar lista para presentarlo. Nadie sabe que lo voy hacer… ni siquiera mis hijas. Hoy voy a presentar mi examen pa’ pasar la prepa. Esta es la tercera vez que lo hago. Esta va ser la buena. No se crean, está bien difícil, son doscientas ochenta preguntas y un ensayo de dos páginas. La primera vez que lo hice, fue hace tiempo, pensé que lo iba a pasar así nomas, pos porque yo sí estudié la prepa pero el pinche viejo de física, el muy méndigo me reprobó y nomás no pude pasar la santa materia, y así, nunca salí de la prepa y luego tuve a Olivia y pues ya, una cosa me llevo a la otra, y ya. Siempre pasa eso, una cosa nos lleva a otra y otra y otra… y después ya no te acuerdas ni donde empezaste. (Suspira)
Ay cuando yo empecé en esto estaba bien chamaca, entonces, no había sindicato, ni reglamento ni nada de esas cosas, una nomás se paraba así con la falda subida ahí en una esquina y ya, cualquier carro nos levantaba, sin cuotas, ni multas ni nada, bueno una mordida de vez en cuando, pero no hacíamos fila para sacar el tarjetón en salubridá y ora, citas para esto, citas para lotro y por si fuera poco quieren hacernos pagar impuestos, hazme el putísimo favor, que porque somos microempresarias y tenemos que declarar el ingreso que una percibe… y eso es una jalada que inventaron los hombres ¿A poco no? las peores pendejadas se les han ocurrido a los hombres… Ni que ganáramos millones. El turismo anda muy mal, aquí los clientes están contados, dos nomás o si bien te va tres por noche que no es maquila, no, si la cosa se está poniendo canija, cada vez hay menos gringos, y esos, son los buenos, entre comillas porque luego salen re locos, con dólares en la cartera pero bien cucús de acá.
Una vez me toco uno bien loco que quería darme doscientos dólares por meterme un celular como de este vuelo … y … pues yo acepte, porque en ese entonces era madre soltera y necesitaba entradas extras, así que no me puse sangrona y órale, pero eso no fue todo, ¡No! el tipo quería marcarme de su celular al mío o bueno al que me había metido y le dije: Ah no, eso sí que no, por doscientos nomás la metida, la llamada sale más cara, y pues el gringo que ya estaba más prendido que nada, sacó la cartera y me ofreció otros doscientos por escuchar sonar al mentado celular y pues… le dije que no, que de ninguna manera, porque claro, ya me había dado cuenta que: feria traía el loco cabrón y bueno, ahí estaba yo, que podía pagar de un jalón la guardería, el recibo de la luz y llenar el tanque de gasolina… pos me ofreció cuatrocientos más y… ya se imaginarán (Se sienta de espaldas al público y sube las piernas en u be) turururun turururun tururururuuun, y (Se sienta sobre sus rodillas de nalgas al público) turururun turururun tururururuuun y por supuesto no podía faltar ésta (Se coloca de espalda al público con las piernas separadas y se agacha sin flexionar las rodillas) me mataba de la risa porque estaba bien entusiasmado, los ojos le brillaban, de pronto parecía que se le iban a salir y les juro que hasta dejaba de respirar, que en una desas parecía muerto. Pinche susto. Pinche gringo cabrón. Por eso siempre que escucho los nokia, me da una risa…
Ahh que tiempos. Me ha tocado de todo, de todo… y bueno gracias a eso a mis hijas no les ha faltado nada y miren que tengo tres, la mayor ya está en la secundaria, se llama Olivia y es bien trucha, saca puro diez. La otra se llama Ofelia, esa es más canija de vez en cuando se chinga a un chamaco en la escuela y la más chiquita se llama Hortensia, pobrecita, le pusimos así porque la mamá de Manuel, mi esposo, se llama así y pues… algún gusto le tenía que dar a la vieja. Las tres están bien bonitas. Se parecen a mí cuando era niña, bueno la chiquita se parece a su papá; aunque mi cuñada dice que no, que no se parece, pero ésa está bien pendeja; una vez me pidió que la ayudara a entrar al talón, así nomas, de un día palotro porque el marido la había dejado bien ensartada en una broca, pos ni que fuera tan fácil, porque eso sí, ser puta: no cualquiera he, hay que tener estómago para eso, sacar callo pues, y no, no es fácil, a punta de madrazos una le va viendo las rayas al tigre, se va fogueando pues, es como cualquier trabajo. Tiene su chiste. (Mira un reloj) Ya van a ser las cinco, tengo que despertar a las niñas y bañarme. Hoy es el gran día. Hoy voy a pasar mi examen ceneval y después voy a entrar a la universidad. (Sale)


Tijuana, B.C.

Mayo 2011.

martes, 19 de abril de 2011

BRINCAR EL BANCO

Santos, 45 años.
Malboro, 30 anios.
Ambos trabajan de guardias de seguridad en un banco


Entrada de un banco. Seis de la tarde.

Santos.- (Regresando) Ya mero no.
Malboro.- Ya mero.
Santos.- ¿Ya papeaste?
Malboro.- Le compré una fruta al del carro.
Santos.- Y Velasco ¿ya se fue?
Malboro.- Ya.
Santos.- ¿La trajeron?
Malboro.- Simón, en dos tantos, una antes de abrir y la otra hace rato.
Santos.- ¿Y no dijeron nada? ¿No lo notaron?
Malboro.- (Mirando a su alrededor) Nada.
Santos.- Se sienta tras un escritorio y revisa un monitor. Qué bien. (Le hace una seña a Malboro para que se acerque) Ya me dijeron como hacerle para que se pare la cámara. (Revisa que nadie los escuche. Casi en secreto) Puede ser hoy mismo.
Malboro.- (Despegándose) ¿Hoy? habíamos quedado que hasta fin de mes. (Se pega a la puerta de cristal moviendo su mano en señal de negación) Está cerrado. (Señala su reloj) a las 5. Hasta el lunes. (Regresando) Pinche gente, no entiende.
Santos.- No seas rajón, dijistes que en cuanto supiera lo de esa madre le entrabas y ya sé.
Malboro.- No. Yo dije a fin de mes.
Santos.- ¿Y cuánto falta?
Malboro.- Pos, mañana pagan, figúrate. (Se ríe)
Santos.- (Le pasa un brazo por encima del hombro) Entre más rápido mejor, no seas güey.
Malboro.- Ora ora. (Se despega)
Santos.- (Revisa que nadie los vea) Mira, así salimos más pronto desto.
Malboro.- No por más rápido va ser mejor. El fin de mes andan todos bien correteados, no se fijan en nada, es mejor que esperemos.
Santos.- Ahh, que se me hace que ya te estás rajando. ¿Te estás rajando?
Malboro.- No, nada deso. El dinero bien que me urge, pero no por eso vamos a hacerlo a la pendeja, ¿eda?
Santos.- Cual pendeja, (Baja el volumen y habla con los labios pegados) aquí el único pendejo eres tu, te digo que ya sé cómo moverle a la… (Señala el monitor con los ojos)
Malboro.- Ya sé, ya sé, si no estoy guey, pero igual, me da mala espina que nos adelantemos.
Santos.- No pasa nada. La vez de mi primo también nos adelantamos un poco y que: todo salió bien ira (Traza una línea recta y horizontal con su mano derecha frente a él) Bien tranquis, cada quien con su cada cual y nadie (hace una seña de silencio) ni pio porque nos adelantamos.
Malboro.- No sé. No me late.
Santos.- Mmm que mariquita salistes he.
Malboro.- Yo si lentro, pero como habíamos quedado, antes no. (Se sienta detrás del escritorio y revisa el monitor. Mueve algunas cosas. Acomoda las hojas de registro que están sobre el escritorio)
Santos.- ¿Ya cambiastes las placas de la camioneta?
Malboro.- (Sin voltear a verlo) No ¿pa’ que? Todavía no. No quiero que me paren.
Santos.- Pos deberías de ir cambiándolas, pa’ que sean menos los pendientes ¿no?
Malboro.- ¿Bueno qué traes?
Santos.- Nada.
Malboro.- ¿Nada?
Santos.- (Levanta las manos frente si) Nada.
Malboro.- (Saca una paquete abierto de donitas de un cajón y le ofrece a Santos) La Lili, se trajo su falda azul hoy.

Ambos se ríen. Comen donitas.

Santos.- ¿Y los calzones?
Malboro.- (Riéndose) Blancos.
Santos.- ¿Ya se fue?
Malboro.- Con López.
Santos.- (Sorprendido) ¿Otra vez?
Malboro.- (Riéndose) Le está pegando duro ¿edá?
Santos.- Yo me acuerdo cuando vino a pedir trabajo. Ya hace rato…
Malboro.- Pos si tú estabas aquí desde antes que todos. ¿Cuánto hace que trabajas de guardia?
Santos.- Entré de intendente y estuve ahí como dos años. Limpiando me mandaron primero para Palmas, luego a Carrusel y después ya me quede aquí. Entonces cuando regresé, pregunté por el puesto de guardia, porque pagaban mil pesos y limpiando nomas ocho. Entonces ya hice un etsamen y me pusieron a cuidar los carros en el estacionamiento de atrás, pero ahí nomas estuve unos meses, porque brincaron al banco, le toco a Blanca me acuerdo se puso blanca blanca que chistoso no blanca se puso blanca. (Ríen) entonces el jefe dijo que pusieran a dos aquí pa’ siempre y pos ya me jalaron.
Malboro.- ¿Y quien se quedó cuidando los carros?
Santos.- Nadie ¿Por qué crees que ahora estacionan sus carros allá enfrente? (Señala afuera del banco) Es más friega, porque cada tres horas tienen que sacarlo y volver a entrar, sino les cobran como cien pesos.
Malboro.- No pos está cabrón.
Santos.- Cien pesos son cien pesos.
Malboro.- Si… A mí nomás me han mandado a la calle cuarta, pero está bien tranquilo ahí.
Santos.- Si, aquí no porque es la sucursal más grande y además son las oficinas. Los gerentes entran y salen a cada rato, y los ejecutivos de vez en cuando pero los conozco a todos porque primero tienen que pasar por aquí antes de subir.
Malboro.- ¿Y el Velasco?
Santos.- (Lo mira con complicidad) A veces no se va.
Malboro.- Hoy se queda. Lo escuche.
Santos.- ¿De veras?
Malboro.- Simón.

Santos va hacia el monitor y le mueve algo, cuando termina lo voltea para que Marlboro lo vea. Este ve la imagen congelada. Mira a Santos.

Santos.- Ya van a ser la siete. No va quedar nadie. (Malboro lo mira en silencio. Santos retador) Ahí traigo la pistola, en el carro.
Malboro.- Será hoy.
Santos.- (Satisfecho) Hoy será. (Regresa el monitor a su lugar) Ve y cambia las placas.
Malboro sale.


Oscuro

Tijuana, 2011.

Benson Dorados

Mujer
Hombre
Chica


La escena inicia en un abarrotes ubicado en una colonia muy pobre. Dentro se encuentra un hombre de 45 años, es un cliente. El hombre toca la rejilla con una moneda y nadie atiende. Mira a su alrededor esperando por alguien que le pueda ayudar. Entra una mujer mayor con prisa y en su caminar un cojeo se hace evidente. Trae ropa vieja y unas chanclas todas de plástico color crema.

M: ¡Muévele, muévele!
H : ¿Qué pasa?
M: ¿Pos que no huele? Ámonos.

Se escucha un sonido de sirenas en progresión. Salen corriendo del abarrotes y se paran en la acera de enfrente para ver lo que está pasando.

H: ¿Qué se está quemando?
M: El taller de junto. Nomás con que no se venga el fuego pa’ la tienda…
H: (Tose) ¿Es suya?
M: ¿La tienda? Si, es lo único que tengo. (Ella se asoma, intenta ver lo que pasa en medio de las nubes de humo) ¿Qué quería comprar?
H: Unos cigarros. (Tose) ¿No le hace daño respirar el humo? (Tapándose la boca y nariz con su ropa)
M: Mmmm, que daño me va hacer a mí el humo. No tener que comer es lo que a uno lo mata, que no. ¿De acuales fuma?
H: Benson. (La mira) Mentolados.
M: Tan re malos esos no, ¿es joto?
H: ¿Qué?
M: Pos no mas digo, esos cigarros son de jotos, no saben a nada.
H: ¿y usted de cuales fuma?
M: Ya no fumo, porque el vicio sale caro y ni modo que me chingue mi mercancía eda? Orita vengo. (La mujer corre hacia el abarrotes y se pierde entre el humo)
H: ¡Senora!
(Una chica se aproxima al hombre)
Ch: ¿A dónde va?
H: Se metió a la tienda.
Ch: ¿Va por alguien? Ya vienen los bomberos.
H: No, va por unos cigarros.
M: ¿Qué?
H: Yo iba comprar unos cigarros cuando empezó a quemarse todo…
Ch: (Lo interrumpe) ¿Fue por los cigarros que usted iba comprar?
Llegan los bomberos y les piden retroceder a un perímetro.
H: ¡Hay una mujer en el abarrotes!

Se escuchan y ven las sirenas, crece un ruido de voces de vecinos expectantes. El hombre y la chica esperan juntos a que salga la mujer. Un bombero saca a la mujer caminando, ésta viene toda llena de tizne. La ayuda a sentarse sobre una piedra. El bombero sale. La mujer está a punto de desmayarse. El hombre y la chica observan de lejos lo que sucede. Entra el bombero, le brinda a la mujer una mascarilla de oxigeno y después le limpia el rostro con un paño. El bombero le hace una señal al hombre, este se acerca.

M: Le dije que los benson mentolados son de jotos, no tenía desos. Nomas dorados.
H: Hay señora. (Se acerca para tocarla)
M: Son treinta cinco pesos y eso sin contar todo el humo que me trague.



Tijuana, 2010.