miércoles, 11 de julio de 2012

Pajaros Atados


PAJAROS ATADOS
A y B en una habitación. A viste casual, B de gala.

A:           No quiero que me disparen.
B:            Debería hacerlo yo.
A:           ¿Porque tú?
B:            Sería mas fácil.
A:           Eso sí.

Larga pausa.

B:            ¿Porqué hasta ahora?
A:           No pude antes.
B:            ¿No pudiste?
A:           No.
B:            Sabías como encontrarme.
A:           No podía.
B:            Siempre fuiste así.
A:           Cobarde.
B:            No. Necesitabas tiempo.
A:           ¿Qué te sorprende entonces?
B:            Que estés aquí.
A:           Tenía que hacerlo.
B:            ¿Para qué? ¿Porque hoy?
A:           Quería llegar a tiempo.
B:            Llegaste tarde.
A:           Aun no.
B:            No tienes idea.
A:           ¿Y tu si?
B:            Ni puta idea.
A:           Entonces?
B:            No sé.

A  se sienta junto a B.

A:           ¿A qué te sabe?
B:            ¿Qué?
A:           La incertidumbre.
B:            A querer y no.  ¿A ti?
A:           A poder y no.
B:            Ahh…

Larga pausa que se rompe al unísono.

B:            ¿Qué esperabas?/ A:    ¡Mira!
A:           Habla, habla…
B:            No, tu… A eso viniste no.
A:           Tenía que hacerlo.
B:            ¿Por qué?
A:           Tenía que… intentarlo.
B:            ¿Qué?
A:           Por última vez.
B:            ¿Y escogiste este día para hacerlo?
A:           Después habría  sido peor.
B:            ¿Qué tal antes?
A:           ¿Cambiaría?
B:            Si. No sé. Hubiera sido más fácil.

Larga pausa.

A:           ¿Tienes el amor?
B:            No sé.
A:           Debes saberlo.
B:            Ahora es muy confuso.
A:           ¿Quieres que me vaya?
B:            ¿Quieres hacerlo?
A:           Sigues contestando con preguntas.
B:            Las personas no cambian.
A:           Tanto.
B:            Son…
A:           Diez años.
B:            ¿Tanto?
A:           Tanto.
B:            ¿Qué quieres que haga?
A:           Que escuches a tu corazón.
B:            Estoy sorda.
A:           ¿Puedo tocarte?
B:            ¿Para qué?
A:           Quiero hacerlo.
B:            No sé.
A:           Si no quieres no.
B:            No es que no quiera.
A:           Es que no puedes.

Larga pausa.

B:            ¿Puede haber dos comienzos?
A:           ¿Inicios?
B:            ¿Puede?
A:           No.
B:            ¿Entonces?
A:           Esto no comenzó hoy.
B:            Había terminado.
A:           Había espacio. Nada más.
B:            (Transición) Te fuiste.
A:           Si.
B:            Me dejaste.
A:           Si.
B:            Huiste.
A:           No hui. Tenía que poner tierra de por medio.
B:            ¿Por qué?
A:           ¡Tenias que crecer!
B:            Qué conveniente.
A:           ¿Crees que fue fácil para mí?
B:            Mucho. Irte volando, llegar a otros lugares, a otras personas. Huir.
A:           No entiendes nada.
B:            ¿Debería entender?
A:           Deberías saber.
B:            Que te fuiste cuando todo se complicó.
A:           No podía quedarme.
B:            No quisiste.
A:           Hubiera muerto.
B:            Yo morí.
A:           Lo siento mucho.
B:            No lo hagas. No es necesaria la lástima.
A:           Si de algo sirve… Nunca deje de amarte.
B:            ¡Vaya!
A:           Nunca.
B:            ¿Y cómo es eso? Cuando uno ama se queda. Lucha.
A:           Lo estoy haciendo.

Pausa.

B:            Es una estocada sabes.
A:           No puedo callarme. Es la única oportunidad que tengo.
B:            Y yo debo quedarme a escuchar.
A:           Decidir.
B:            Ok. Me quedo. ¿Que sigue?
A:           No sé.
B:            Mando todo al carajo. ¿Qué sigue?
A:           No sé.
B:            Me entrego a ti.  ¿Qué sigue?
A:           ¡No sé!
B:            Y quieres que  sólo siga la sospecha que tienes.
A:           Si.
B:            Eres egoísta.
A:           Lo sé. Pero tienes que reconocer, que de no sentir algo por mí no estarías aquí.
B:            No se que siento por ti. Es la única certeza que tengo.
A:           Yo sí.

A y B están a punto de besarse. No lo hacen. Se alejan. Pausa.

B:            Con el tiempo tuve que abrazar el olvido.
A:           Lo sé. Hiciste tu vida.    
B:            Te extrañé mucho.
A:           Yo también.
B:            Era, soñar despierto.
A:           Yo siempre quise regresar.
B:            Siempre quise que lo hieras.
A:           Ya lo hice.
B:            Ya.
A:           Quiero quedarme.

Pausa.

B:            Quédate.

Oscuro


Para mi Mujer Pajaro. 
Julio 2012
Tijuana, B.C.

sábado, 21 de enero de 2012

Ahora sí que estoy culeco porque mañana me caso!


Hombre joven. Viste norteño. Usa sombrero. Se siente extremadamente atractivo.

Hey ¿Qué tal? Buenas noches ¿Cómo están, he? ¿Bien? ¿Ya listos pa’ mañana, he? ¿Cómo que pa’ qué? Pa’ la boda pues ¿que no van ir? ¡Me voa casar con la Lupe! Por fin ¿eda? Yastá todo listo, nomás faltamos los novios, he ¿Qué tal? ¿Quieren saber cómo me convenció, eda? Iren pues la cosa estuvo así, habíamos quedado que si yo me tatuaba su nombre della me iba a dar un cacho de nalga… ¡Ah! porque sí saben que laija de la chingaa no soltaba prenda ¿Eda?, ni prenda, ni calzón, ni nada, hijuela (Se limpia la frente) Así que… ya un día le dije: - Mija ¿Qué quiere que haga pa’que me enseñe su… (Dibuja con sus manos)? ¡He!- Y qué creen que me contestó la canija… (Fársico) – Quiero que se ponga mi nombre completo con un corazón atravesado con un flecha y tres gotas de sangre ¡ahí! (Señala su pene) Así, cualquiera que lo vea va saber que yastá partado - (El actor se congela en una expresión de suspenso o sorpresa por un instante) - No me chingue mamita, ni que fuera yo preso… o… marinero, no mija, la mera verdá es que usté no sabe con quién está tratando, yo soy un hombre serio ¡Un empresario! Hago bisne acá con gente picuda, con pipol de la jai ¿Cómo cree que me voa ver con María del Rosario Álvarez Domínguez y un corazón sangrante ¿he? ¡No! deje de cómo me voa ver… ¡Cómo me voa sentir con el chile pintado! No mami, yo no puedo mandar ponerme esas cosas, mi imagen no me lo permite. Punto.- Pero ¿Cuál imagen? La mera verdá es que me despellejan vivo las otras, mis capillitas.

Son tres… (Cuenta con los dedos) la primera es Nancy. Me la traje de los Mochis, en un viaje que me eché pa’llá a ver a mi amá; en cuanto la vi, dije: - ¡Esta nalga es pa’ mí!- Y dicho y hecho, me la traje y aquí está, le tengo su casita no crean que no, a mí no me gusta ser irresponsable, he, no, no, a mí mi apá me enseñó: ¡Las cosas se hacen bien, o mejor no se hacen! Así que con todo y todo pues. (Transición) La otra es Estefani. Chulada de chamaca…Así bien… chula pues, ya saben como ¿eda? Bueno, a ella le gusta… que les diré… vestirse… así con… (Juega a ponerse ropa interior pequeñita, hace ademanes) falditas…blusitas ¡He! Imagínense… y luego… ¡Marifer! Esa, es la novedá, buenabuenabuena la vieja ¡he! Es una joya. Todo lo que hace, lo hace ¡bien!, uh, si yo les contara… ¡No, no, no!... Es otra cosa... Iren, les voa contar nomas pa’que no digan ¿eda? Pues, yo le tengo harto respeto a la Marifer porque (Se asoma) me enseñó seis posiciones que yo, iren (Se persigna) por ésta que yo nunca nunca había hecho. Por eso le guardo un cariño muy especial. A todas las quiero un chingo, pero la Marifer, es la Marifer.

¿Qué? ¿El tatuaje? Quieren saber si me lo hice ¿Eda? ¡He, el chisme, el chisme! Que dijeron: Éste ya caminó ¿edá? (Silencio) ¿Pos qué creen? (Expectante) ¿He? (Afligido) Pos la mera verdá… (Transición) ¡Pos no! A mí, ninguna vieja, por más buena que esté, me va andar tatuando nada. ¡Ésas son joterías! Dibujitos de jipis mariguanos, yo soy (Se arregla su ropa) un hombre de ley, de negocios, ¡Un empresario! Y esas mamadas pos… no son pa’ mi pues. (El actor se congela en un gesto de sorpresa o enojo por un instante) Esa fue la cara que puso la Lupe cuando le dije que no. Y me dejó de hablar. ¡Un mes la cabrona! Y no resultaba nada pues, no les digo que con ésta nada funciona. (Como merolico) Chocolates, cartas, flores, poemas, canciones, vibradores y ¡Nada! (Silencio. Transición) Ya me andaba haciendo a la idea, de que esa palomita se me había ido viva cuando un pendejo, un diseñadorcillo desos que andan poniéndole colores a todo me devolvió la esperanza. Si. (Ve al público) ¡ Yque me voy dejando convencer…! -Arre pues, es hoy o nunca– Le dije que sí y luego luego empezó a jalar.

(Realiza acciones que simulan un trabajo manual)

- ¿Aquí?

- Quiere que termine hoy mismo ¿no?

- Pues sí, pero… es que aquí me van a ver…

- Señor, lo va a ver toda la ciudad, lo de menos será que me vean haciéndolo.

- Pues si ¿eda?

- Pues sí.

María del Rosario Álvarez Domínguez en un corazón sangrante con un flecha atravesada y tres gotas de sangre así de grande ¡He! (Extiende los brazos) ¿Qué no me creen? ¿Quieren ver? ¡Pos ahí esta! Le mande poner su nombre a cada una de las calafias que tengo pa’ que no diga que no la quiero, he. Veintiséis en total. Y con eso… me dijo que sí. ¡Ay ay ay! ¡Ahora sí que estoy culeco porque mañana me caso! Cómo no. Mañana nos vemos. (Sale)


Chantal Torres M.
Tijuana, Septiembre 2011.