Santos, 45 años.
Malboro, 30 anios.
Ambos trabajan de guardias de seguridad en un banco
Malboro, 30 anios.
Ambos trabajan de guardias de seguridad en un banco
Entrada de un banco. Seis de la tarde.
Santos.- (Regresando) Ya mero no.
Malboro.- Ya mero.
Santos.- ¿Ya papeaste?
Malboro.- Le compré una fruta al del carro.
Santos.- Y Velasco ¿ya se fue?
Malboro.- Ya.
Santos.- ¿La trajeron?
Malboro.- Simón, en dos tantos, una antes de abrir y la otra hace rato.
Santos.- ¿Y no dijeron nada? ¿No lo notaron?
Malboro.- (Mirando a su alrededor) Nada.
Santos.- Se sienta tras un escritorio y revisa un monitor. Qué bien. (Le hace una seña a Malboro para que se acerque) Ya me dijeron como hacerle para que se pare la cámara. (Revisa que nadie los escuche. Casi en secreto) Puede ser hoy mismo.
Malboro.- (Despegándose) ¿Hoy? habíamos quedado que hasta fin de mes. (Se pega a la puerta de cristal moviendo su mano en señal de negación) Está cerrado. (Señala su reloj) a las 5. Hasta el lunes. (Regresando) Pinche gente, no entiende.
Santos.- No seas rajón, dijistes que en cuanto supiera lo de esa madre le entrabas y ya sé.
Malboro.- No. Yo dije a fin de mes.
Santos.- ¿Y cuánto falta?
Malboro.- Pos, mañana pagan, figúrate. (Se ríe)
Santos.- (Le pasa un brazo por encima del hombro) Entre más rápido mejor, no seas güey.
Malboro.- Ora ora. (Se despega)
Santos.- (Revisa que nadie los vea) Mira, así salimos más pronto desto.
Malboro.- No por más rápido va ser mejor. El fin de mes andan todos bien correteados, no se fijan en nada, es mejor que esperemos.
Santos.- Ahh, que se me hace que ya te estás rajando. ¿Te estás rajando?
Malboro.- No, nada deso. El dinero bien que me urge, pero no por eso vamos a hacerlo a la pendeja, ¿eda?
Santos.- Cual pendeja, (Baja el volumen y habla con los labios pegados) aquí el único pendejo eres tu, te digo que ya sé cómo moverle a la… (Señala el monitor con los ojos)
Malboro.- Ya sé, ya sé, si no estoy guey, pero igual, me da mala espina que nos adelantemos.
Santos.- No pasa nada. La vez de mi primo también nos adelantamos un poco y que: todo salió bien ira (Traza una línea recta y horizontal con su mano derecha frente a él) Bien tranquis, cada quien con su cada cual y nadie (hace una seña de silencio) ni pio porque nos adelantamos.
Malboro.- No sé. No me late.
Santos.- Mmm que mariquita salistes he.
Malboro.- Yo si lentro, pero como habíamos quedado, antes no. (Se sienta detrás del escritorio y revisa el monitor. Mueve algunas cosas. Acomoda las hojas de registro que están sobre el escritorio)
Santos.- ¿Ya cambiastes las placas de la camioneta?
Malboro.- (Sin voltear a verlo) No ¿pa’ que? Todavía no. No quiero que me paren.
Santos.- Pos deberías de ir cambiándolas, pa’ que sean menos los pendientes ¿no?
Malboro.- ¿Bueno qué traes?
Santos.- Nada.
Malboro.- ¿Nada?
Santos.- (Levanta las manos frente si) Nada.
Malboro.- (Saca una paquete abierto de donitas de un cajón y le ofrece a Santos) La Lili, se trajo su falda azul hoy.
Santos.- (Regresando) Ya mero no.
Malboro.- Ya mero.
Santos.- ¿Ya papeaste?
Malboro.- Le compré una fruta al del carro.
Santos.- Y Velasco ¿ya se fue?
Malboro.- Ya.
Santos.- ¿La trajeron?
Malboro.- Simón, en dos tantos, una antes de abrir y la otra hace rato.
Santos.- ¿Y no dijeron nada? ¿No lo notaron?
Malboro.- (Mirando a su alrededor) Nada.
Santos.- Se sienta tras un escritorio y revisa un monitor. Qué bien. (Le hace una seña a Malboro para que se acerque) Ya me dijeron como hacerle para que se pare la cámara. (Revisa que nadie los escuche. Casi en secreto) Puede ser hoy mismo.
Malboro.- (Despegándose) ¿Hoy? habíamos quedado que hasta fin de mes. (Se pega a la puerta de cristal moviendo su mano en señal de negación) Está cerrado. (Señala su reloj) a las 5. Hasta el lunes. (Regresando) Pinche gente, no entiende.
Santos.- No seas rajón, dijistes que en cuanto supiera lo de esa madre le entrabas y ya sé.
Malboro.- No. Yo dije a fin de mes.
Santos.- ¿Y cuánto falta?
Malboro.- Pos, mañana pagan, figúrate. (Se ríe)
Santos.- (Le pasa un brazo por encima del hombro) Entre más rápido mejor, no seas güey.
Malboro.- Ora ora. (Se despega)
Santos.- (Revisa que nadie los vea) Mira, así salimos más pronto desto.
Malboro.- No por más rápido va ser mejor. El fin de mes andan todos bien correteados, no se fijan en nada, es mejor que esperemos.
Santos.- Ahh, que se me hace que ya te estás rajando. ¿Te estás rajando?
Malboro.- No, nada deso. El dinero bien que me urge, pero no por eso vamos a hacerlo a la pendeja, ¿eda?
Santos.- Cual pendeja, (Baja el volumen y habla con los labios pegados) aquí el único pendejo eres tu, te digo que ya sé cómo moverle a la… (Señala el monitor con los ojos)
Malboro.- Ya sé, ya sé, si no estoy guey, pero igual, me da mala espina que nos adelantemos.
Santos.- No pasa nada. La vez de mi primo también nos adelantamos un poco y que: todo salió bien ira (Traza una línea recta y horizontal con su mano derecha frente a él) Bien tranquis, cada quien con su cada cual y nadie (hace una seña de silencio) ni pio porque nos adelantamos.
Malboro.- No sé. No me late.
Santos.- Mmm que mariquita salistes he.
Malboro.- Yo si lentro, pero como habíamos quedado, antes no. (Se sienta detrás del escritorio y revisa el monitor. Mueve algunas cosas. Acomoda las hojas de registro que están sobre el escritorio)
Santos.- ¿Ya cambiastes las placas de la camioneta?
Malboro.- (Sin voltear a verlo) No ¿pa’ que? Todavía no. No quiero que me paren.
Santos.- Pos deberías de ir cambiándolas, pa’ que sean menos los pendientes ¿no?
Malboro.- ¿Bueno qué traes?
Santos.- Nada.
Malboro.- ¿Nada?
Santos.- (Levanta las manos frente si) Nada.
Malboro.- (Saca una paquete abierto de donitas de un cajón y le ofrece a Santos) La Lili, se trajo su falda azul hoy.
Ambos se ríen. Comen donitas.
Santos.- ¿Y los calzones?
Malboro.- (Riéndose) Blancos.
Santos.- ¿Ya se fue?
Malboro.- Con López.
Santos.- (Sorprendido) ¿Otra vez?
Malboro.- (Riéndose) Le está pegando duro ¿edá?
Santos.- Yo me acuerdo cuando vino a pedir trabajo. Ya hace rato…
Malboro.- Pos si tú estabas aquí desde antes que todos. ¿Cuánto hace que trabajas de guardia?
Santos.- Entré de intendente y estuve ahí como dos años. Limpiando me mandaron primero para Palmas, luego a Carrusel y después ya me quede aquí. Entonces cuando regresé, pregunté por el puesto de guardia, porque pagaban mil pesos y limpiando nomas ocho. Entonces ya hice un etsamen y me pusieron a cuidar los carros en el estacionamiento de atrás, pero ahí nomas estuve unos meses, porque brincaron al banco, le toco a Blanca me acuerdo se puso blanca blanca que chistoso no blanca se puso blanca. (Ríen) entonces el jefe dijo que pusieran a dos aquí pa’ siempre y pos ya me jalaron.
Malboro.- ¿Y quien se quedó cuidando los carros?
Santos.- Nadie ¿Por qué crees que ahora estacionan sus carros allá enfrente? (Señala afuera del banco) Es más friega, porque cada tres horas tienen que sacarlo y volver a entrar, sino les cobran como cien pesos.
Malboro.- No pos está cabrón.
Santos.- Cien pesos son cien pesos.
Malboro.- Si… A mí nomás me han mandado a la calle cuarta, pero está bien tranquilo ahí.
Santos.- Si, aquí no porque es la sucursal más grande y además son las oficinas. Los gerentes entran y salen a cada rato, y los ejecutivos de vez en cuando pero los conozco a todos porque primero tienen que pasar por aquí antes de subir.
Malboro.- ¿Y el Velasco?
Santos.- (Lo mira con complicidad) A veces no se va.
Malboro.- Hoy se queda. Lo escuche.
Santos.- ¿De veras?
Malboro.- Simón.
Santos va hacia el monitor y le mueve algo, cuando termina lo voltea para que Marlboro lo vea. Este ve la imagen congelada. Mira a Santos.
Santos.- Ya van a ser la siete. No va quedar nadie. (Malboro lo mira en silencio. Santos retador) Ahí traigo la pistola, en el carro.
Malboro.- Será hoy.
Santos.- (Satisfecho) Hoy será. (Regresa el monitor a su lugar) Ve y cambia las placas.
Malboro sale.
Santos.- ¿Y los calzones?
Malboro.- (Riéndose) Blancos.
Santos.- ¿Ya se fue?
Malboro.- Con López.
Santos.- (Sorprendido) ¿Otra vez?
Malboro.- (Riéndose) Le está pegando duro ¿edá?
Santos.- Yo me acuerdo cuando vino a pedir trabajo. Ya hace rato…
Malboro.- Pos si tú estabas aquí desde antes que todos. ¿Cuánto hace que trabajas de guardia?
Santos.- Entré de intendente y estuve ahí como dos años. Limpiando me mandaron primero para Palmas, luego a Carrusel y después ya me quede aquí. Entonces cuando regresé, pregunté por el puesto de guardia, porque pagaban mil pesos y limpiando nomas ocho. Entonces ya hice un etsamen y me pusieron a cuidar los carros en el estacionamiento de atrás, pero ahí nomas estuve unos meses, porque brincaron al banco, le toco a Blanca me acuerdo se puso blanca blanca que chistoso no blanca se puso blanca. (Ríen) entonces el jefe dijo que pusieran a dos aquí pa’ siempre y pos ya me jalaron.
Malboro.- ¿Y quien se quedó cuidando los carros?
Santos.- Nadie ¿Por qué crees que ahora estacionan sus carros allá enfrente? (Señala afuera del banco) Es más friega, porque cada tres horas tienen que sacarlo y volver a entrar, sino les cobran como cien pesos.
Malboro.- No pos está cabrón.
Santos.- Cien pesos son cien pesos.
Malboro.- Si… A mí nomás me han mandado a la calle cuarta, pero está bien tranquilo ahí.
Santos.- Si, aquí no porque es la sucursal más grande y además son las oficinas. Los gerentes entran y salen a cada rato, y los ejecutivos de vez en cuando pero los conozco a todos porque primero tienen que pasar por aquí antes de subir.
Malboro.- ¿Y el Velasco?
Santos.- (Lo mira con complicidad) A veces no se va.
Malboro.- Hoy se queda. Lo escuche.
Santos.- ¿De veras?
Malboro.- Simón.
Santos va hacia el monitor y le mueve algo, cuando termina lo voltea para que Marlboro lo vea. Este ve la imagen congelada. Mira a Santos.
Santos.- Ya van a ser la siete. No va quedar nadie. (Malboro lo mira en silencio. Santos retador) Ahí traigo la pistola, en el carro.
Malboro.- Será hoy.
Santos.- (Satisfecho) Hoy será. (Regresa el monitor a su lugar) Ve y cambia las placas.
Malboro sale.
Oscuro
Tijuana, 2011.
No hay comentarios:
Publicar un comentario